Ni ganar, ni perder… ¡Aprender!

Nuestra selección de fútbol femenina suplica por un apoyo tras los malos resultados

Cuatro derrotas en cuatro juegos. Muchos goles recibidos y ni uno solo a favor. Una campaña discretísima, pero por supuesto que no para el olvido.

La selección peruana de fútbol femenino culminó su participación en la Copa América Femenina y el sentimiento no debiera ser de desazón sino de valentía. En lo futbolístico todo mal; pero en actitud, todo muy bien. Y cuando se quiere mejorar, no hay nada mejor que las ganas y el convencimiento, porque eso se transmite, y necesitamos como comunidad, que se transmita las ganas a todos, para que nuestro fútbol femenino por fin crezca.

En un escenario deportivo donde el fútbol femenino ya no solo se empieza a profesionalizar, sino que comienza a transformarse en parte de la maquinaria fútbol, el Perú no puede quedarse atrás, y después de los resultados obtenidos, es menester empezar a brindarle al fútbol femenino de este país, y por, sobre todo, a las mujeres que lo desempeñan, las armas necesarias para que compitan. Porque hoy en día, la única obligación es ésa: mejorar para competir.

De más está decir que para quienes se quieran sentir identificados con la selección de fútbol femenino, no tienen por qué sucumbir a los malos resultados, puesto que, observándolo desde otra perspectiva, esta selección cumplió y da pie para que si bien por ahora, les baste solo con cumplir, se refuerce la idea de que las seleccionadas tienen la dura e importante misión de inspirar a quienes vendrán luego, para que, en unos años (esperemos que pocos), la pugna sea competir. Y está más que claro, que ellas necesitan del apoyo de todos para hacerlo. Que su labor sea la de enaltecer la lucha para que las que vengan, tengan mejores opciones. Como siempre ha ocurrido con las luchas que las mujeres de este país tuvieron que protagonizar. Y eso último sin ánimos de romantizar esta problemática, pero sin dejar de mencionarlo ni mucho menos valorarlo.

Finalmente, el torneo no ha culminado y que Brasil, Colombia, Argentina o Paraguay deban definir quién acudirá a la final, es un bonito ejercicio para confiar en quienes hasta la fecha se vislumbran como las más poderosas (Brasil) o para arriesgarse y anticipar una sorpresa a cargo de quienes lo han dado todo por llegar a estar entre los cuatro mejores.

¿Apostamos?

Que estén bien, chau.